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Pedro Bonifacio Palacios
(Almafuerte)
Argentina 1854 - 1917

"me queda inspiración bastante
para incendiar el sol, si se apagara"

 

SIETE SONETOS MEDICINALES
¡Avanti!
¡Piu Avanti!
¡Molto piu avanti!
¡Molto piu avanti ancora!
¡Moltissimo piu avanti ancora!
Vera violetta
La yapa
LO QUE YO QUIERO
LETANÍAS A JESUS

 

 

 

 

SIETE SONETOS MEDICINALES

¡AVANTI!

Si te postran diez veces, te levantas
Otras diez, otras cien, otras quinientas...
No han de ser tus caídas tan violentas
Ni tampoco, por ley, han de ser tantas.

Con el hambre genial con que las plantas
Asimilan el humus avarientas,
Deglutiendo el rencor de las afrentas
Se formaron los santos y las santas.

Obseción casi asnal, para ser fuerte,
Nada más necesita la criatura
Y en cualquier infeliz se me figura
Que se rompen las garras de la suerte...

¡Todos los incurables tienen cura
Cinco segundos antes de la muerte!

 

 

¡PIU AVANTI!

No te des por vencido, ni aún vencido,
No te sientas esclavo, ni aún esclavo,
Trémulo de pavor, piénsate bravo,
Y arremete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido,
Que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;
No la cobarde intrepidez del pavo
Que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora,
o como Lucifer que nunca reza,
o como el robledal cuya grandeza,
necesita del agua y no la implora...

¡ Qué muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

 


¡MOLTO PIU AVANTI!

Los que vierten sus lágrimas amantes
Sobre las penas que no son sus penas;
Los que olvidan el son de sus cadenas,
Para limar las de los otros antes;

Los que van por el mundo delirantes,
Repartiendo su amor a manos llenas,
Caen, bajo el peso de sus obras buenas
Sucios, enfermos, trágicos ... ¡sobrantes!

¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
Nunca sigas impulsos compasivos !
¡Ten los garfios del odio siempre activos,
Y los ojos del Juez siempre despiertos! ...

¡Y al echarte en la caja de los muertos,
Menosprecia los llantos de los vivos!

 

 

¡MOLTO PIU AVANTI ANCORA!

El mundo miserable es un estrado
Donde todo es estólido y fingido,
Donde cada anfitrión guarda escondido
Su verdadero ser, tras el tocado.

No digas tu verdad ni al más amado
No demuestres temor ni al más temido;
No creas que jamás te hayan querido
Por más besos de amor que te hayan dado.

Mira cómo la nieve se deslíe
Sin que apostrofe al sol su labio yerto,
Cómo ansía las nubes el desierto
Sin que a ninguno su ansiedad confíe...

¡Trema como el Infierno; pero ríe!
¡Vive la vida pleno, pero muerto!

 


¡MOLTISSIMO PIU AVANTI ANCORA!

Si en vez de estúpidas panteras
Y los ferreos estúpidos leones,
Encerrasen dos flacos mocetones
En esa carcel de las fieras,

No habrían de yacer noches enteras
En el blando pajar de sus colchones,
Sin esperanzas ya, sin reacciones
Lo mismo que dos plácidos horteras;

Cual Napoleones pensativos, graves,
No como el tigre sanguinario y maula,
Escrutarían palmo a palmo su aula,
Buscando las rendijas, no las llaves...

¡Seas el que tu seas, ya lo sabes:
A escrutar las rendijas de tu jaula!

 

 

VERA VIOLETTA

En pos de su nivel se lanza el río
por el gran desnivel de los breñales;
el aire es vendaval, y hay vendavales
por la ley del no-fin, del no-vacío;

la más hermosa espiga del estío
no sueña con el pan de los trigales;
el más noble panal de los panales
no declaró jamás: Yo no soy mío.

Y el sol, el padre sol, el raudo foco
que lo fomenta todo en la Natura,
por fecundar los polos no se apura,
ni se desvía un ápice tampoco...

¡Todo lo alcanzarás, solemne loco,
siempre que lo permita tu estatura!

 

 

LA YAPA

Como una sola estrella no es el cielo,
ni una gota que salta, el Océano,
ni una falange rígida, la mano,
ni una brizna de paja, el santo suelo;

tu gimnasia de cárcel, no es el vuelo,
el sublime tramonto soberano,
ni nunca podrá ser anhelo humano
tu miserable personal anhelo.

¿Qué saben de lo eterno las esferas;
de las borrascas de la mar, las gotas;
de puñetazos, la falange rota;
de harina y pan, la paja de las eras?...

¡Detente, por piedad, pluma, no quieras
que abandone sus armas el idiota!

 

 


LO QUE YO QUIERO

I

Quiero ser las dos niñas de tus ojos,
las metálicas cuerdas de tu voz,
el rubor de tu sien cuando meditas
y el origen tenaz de tu rubor.

Quiero ser esas manos invisibles
que manejan por sí la Creación,
y formar con tus sueños y los míos
otro mundo mejor para los dos.

Eres tu, providencia de mi vida,
mi sostén, mi refugio, mi caudal:
cual si fueras mi madre yo te amo...
¡y todavía más!

II

Tengo celos del sol, porque te besa
con sus labios de luz y de calor,
del jazmín tropical y del jilguero
que decoran y alegran tu balcón.

Mando yo que ni el aire te sonreía:
ni los astros, ni el niño, ni la flor,
ni la Fe, ni el Amor, ni la Esperanza,
ni ninguno en lo eterno más que yo.

Eres tú, Soberana de mis noches,
mi constante, perpetuo cavilar:
ambiciono tu amor como la Gloria...
¡y todavía más!

III.

Yo no quiero que alguno te consuele
si me mata la fuerza de tu amor...
¡si me matan los besos insaciables
fervorosos, ardientes que te doy!

Quiero yo que te invadan las tinieblas
cuando ya para mí no salga el sol.
Quiero yo que defiendas, mi cadáver
del más leve ritual profanador.

Quiero yo que me nombres y conjures
sobre labios y frente y corazón.
Quiero yo que sucumbas o enloquezcas...
¡loca, sí, muerta, sí, te quiero yo!

Mi querida, mi bien, mi soberana,
mi refugio, mi sueño, mi caudal,
mi laurel, mi ambición, mi santa madre...
¡y todavía más!






LETANÍAS A JESÚS

Jesús de Galilea
Para mí no eres Dios,
Eres sólo una idea
De la que marcho en pos.

No me humillo ni ruego
A tus plantas Jesús,
Llego a ti como un ciego
Que va en busca de luz.

Jesucristo eres nuestro
Más grande innovador,
Profeta ¡no! Maestro
De piedad y de amor.

No le niegues al mundo
La gloria de tu ser,
Que en su vientre fecundo
Te engendró una mujer.

Pastor de la gleba,
Sabio teorizador,
De la turba que lleva
El signo del dolor.

¡Oh, si fuera divino
el destello de tu luz
que alumbró tu camino!
¿Que valdría tu cruz?

Tu doctrina redime,
De ella vamos en pos,
Como hombre eres sublime,
¡Pequeño como Dios!


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