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Guillaume Apollinaire
Poeta francés nacido en Roma (1880 - 1918)
TUVE EL VALOR DE MIRAR HACIA ATRAS
Bajo el puente Mirabeau fluye el Sena
Y nuestros amores
¡Ay! cómo me acuerdo
La alegría venía siempre después de la pena
Venga la noche suene la hora
Los días se van me quedo
Sigamos frente a frente las manos en las manos
Mientras bajo
El puente de nuestros brazos pasa
De las eternas miradas el agua tan cansada
Venga la noche suene la hora
Los días se van me quedo
El amor se va como esta agua que corre
El amor se va
Qué lenta es la vida
Y qué violenta la Esperanza
Venga la noche suene la hora
Los días se van me quedo
Pasan los días y pasan las semanas
Ni el tiempo pasado
Ni los amores vuelven
Bajo el puente Mirabeau corre el Sena
Venga la noche suene la hora
Los días se van me quedo
TUVE EL VALOR DE MIRAR HACIA ATRÁS
Tuve el valor de mirar hacia atrás
Los cadáveres de mis días
Marcan mi camino y les voy llorando
Unos se pudren en las iglesias italianas
O en pequeños bosques de limoneros
Que florecen y fructifican
Al mismo tiempo y en todas las estaciones
Otros días lloraron antes de morir en las tabernas
Donde ardientes ramos rodaban
Ante los ojos de una mulata que inventaba la poesía
Y las rosas de la electricidad se abren aún
En el jardín de mi memoria
A Paul-Napoléon Roinard
Tiré en el noble fuego
Que transporto y adoro
Vivas manos y mismo fuego
Ese Pasado esas cabezas de muertos
Llama hago lo que tú quieres
Ese galope repentino de las estrellas
No siendo más que en lo que se convertirá
Se mezcla con el macho relincho
De los centauros en sus acaballaderos
Y de los grandes lamentos vegetales
Dónde están esas cabezas que yo tenía
Dónde el Dios de mi juventud
El amor se ha vuelto malo
Que en la hoguera las llamas renazcan
Mi alma al sol se desnuda
En la llanura han crecido llamas
Nuestros corazones cuelgan de los limoneros
Las cabezas cortadas que me aclaman
Y los astros que han sangrado
No son sino cabezas de mujeres
El río prendido con alfileres sobre la ciudad
Te fija como una prenda
Partiendo del anfión dócil
Padeces todos los tonos encantadores
Que vuelven ágiles las piedras
ÍCARO
Sol, soy joven y te lo debo a ti,
Mi sombra puede ser afortunada la arrojé.
Perdón, no doy más sombra que una estrella
Soy el único que piensa en la inmensidad.
Mi padre me enseñó los recodos del laberinto
Y la ciencia de la tierra y después murió
Desde entonces escruté durante largo tiempo el viejo temor
Del cielo móvil y me alimenté con hierbas crudas.
Los oráculos, es verdad, desaprobaban este celo
Pero ningún dios para decirlo todo intervino
Y piadoso he penado para acabar las alas
Que un poco de cera fijan a mis hombros desnudos.
Y alcé el vuelo hacia tu rostro espléndido
Los horizontes terrestres se han esparcido
De los desiertos de Libia a los pantanos meótidos
Y de las fuentes del Nilo a las brumas de Thule.
Sol, vengo a acariciar tu rostro espléndido
Y quiero mirar fijamente tu llama única, ciegamente.
Ícaro es celeste y más divino que Alcides
Y su hoguera será tu deslumbramiento.
UN PASTOR
Veo a un dios oblogo flotar bajo el sol,
Ójala se vaya el primer dios visible
Y si fuese un dios moribundo esta maravilla
Roguemos para que caiga lejos de nuestro valle.
ÍCARO
Para evitar la noche, tu madre incestuosa,
Dios circular y bueno estoy flotando entre las nubes
Lejos de la tierra donde viene, estelar y suntuosa,
La noche esa desconocida entre los desconocidos
Y viviré por tu calor y de esperanza.
Pero, tu amor, sol, quema divinamente
Mi cuerpo que mi ignorancia quiso divino
¡Y cielo! ¡Humanos! Giro en el deslumbramiento.
BATELEROS
Un dios cae al mar, un dios desnudo, las manos vacías
Como los ahogados irá hacia una isla
A pudrirse con el rostro vuelto hacia el sol espléndido.
Dos alas hojeolean bajo el cielo de Jonia.
Oh puertas de tu cuerpo
son nueve y las he abierto todas
Oh puertas de tu cuerpo
Son nueve y para mí se han vuelto a cerrar todas
En la primera puerta
La Clara Razón ha muerto
Era ¿te acuerdas? el primer día en Niza
tu ojo izquierdo así como una culebra se desliza
Hasta mi corazón
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada izquierda
En la segunda puerta
Ha muerto toda mi fuerza
Era ¿te acuerdas? en un albergue en Cagnes
Tu ojo derecho palpitaba como mi corazón
Tus párpados latían como en la brisa laten las flores
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada derecha
En la tercera puerta
escucha latir la aorta
y todas mis arterias hinchadas por tu sólo amor
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído izquierdo
En la cuarta puerta
me escoltan todas las primaveras
y aguzando el oído se escucha del bonito bosque
Subir esta canción de amor y de los nidos
Tan triste para los soldados que están en la guerra
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído derecho
En la quinta puerta
Es mi vida que te traigo
Era ¿te acuerdas? en el tren que volvía de Grasse
Y en la sombra muy cerca muy bajito
Tu boca me decía
Palabras de condenación tan perversas y tan tiernas
Que pregunto a mi alma herida
Cómo pude oirlas sin morir
Oh palabras tan dulces tan fuertes que cuando lo pienso me parece tocarlas
Y que se abra de nuevo la puerta de tu boca
En la sexta puerta
Tu gestación de putrefacción oh Guerra está abortando
He aquí todas las primaveras con sus flores
He aquí las catedrales con su incienso
He aquí tus axilas con su divino olor
Y tus cartas perfumadas que huelo
Durante horas
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado izquierdo de tu nariz
En la séptima puerta
Oh perfumes del pasado que la corriente de aire se lleva
Los efluvios salinos daban a tus labios el sabor del mar
Olor marino olor de amor bajo nuestras ventanas se moría el mar
Y el olor de los naranjos te envolvía de amor
Mientras en mis brazos te acurrucabas
Quieta y callada
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado derecho de tu nariz
En la octava puerta
Dos ángeles mofletudos cuidan de las rosas temblorosas que soportan
El cielo exquisito de tu cintura elástica
Y heme aquí armado con un látigo hecho con rayos de luna
Los amores coronados con jacinto llegan en tropel.
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu alma
Con la novena puerta
Es preciso que salga el amor mismo
Vida de mi vida
Me junto contigo para la eternidad
Y por el amor perfecto y sin ira
Llegaremos a la pasión pura y perversa
Según lo que queramos
A todo saber a todo ver a todo oír
Yo me renuncié en el secreto profundo de tu amor
Oh puerta umbrosa oh puerta de coral vivo
Entre dos columnas de perfección
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta que tus manos saben abrir tan bien