El manto, la barca, y las sandalias
¿Qué es lo que haces tan bello y brillante?Hago el manto del Dolor:
Hermoso de ver a los ojos de todos
Será el manto del Dolor,
A los ojos de todos.¿Qué construyes con velas para volar?
Construyo la barca del Dolor:
Veloz, día y noche, por los mares
Navega el Dolor errabundo,
Día y noche.¿Qué tejes con lana tan blanca?
Tejo las sandalias del Dolor:
Nadie escuchará
El paso ligero del Dolor,
Súbito y ligero.
OTROS POEMAS DE
WILLIAM BUTLER YEATS:
CUANDO ESTES VIEJA
SUEÑOS ROTOS
TUS OJOS QUE ANTAÑO NUNCA SE CANSARON
¿QUIÉN SOÑÓ QUE LA BELLEZA PASA COMO UN SUEÑO?
LA ISLA DEL LAGO DE INNISFREE
LEDA Y EL CISNE
RECUERDA LA OLVIDADA BELLEZA
BELLAS COSAS SEÑERAS
VERSOS ESCRITOS EN EL ABATIMIENTO
ANTES QUE EL MUNDO FUERA HECHO
LA MUERTE
LA ROSA SECRETA
CUANDO ESTÉS VIEJA
Cuando estés vieja y gris y soñolienta
y cabeceando ante la chimenea, toma este libro,
léelo lentamente y sueña con la suave mirada
y las sombras profundas que antes tenían tus ojos.
Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia
y con falso amor o de verdad amaron tu belleza,
pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
y amó los sufrimientos de tu cambiante cara.
E inclinada ante las relumbrantes brasas
murmulla, un poco triste, cómo escapó el amor
y anduvo en las cimas de las altas montañas
y entre un montón de estrellas ocultó su rostro.
SUEÑOS ROTOS
Hay gris en tus cabellos;
los jóvenes ya no se quedan sin aliento
a tu paso;
acaso te bendiga algún vejete
porque fue tu plegaria
la que lo salvó en el lecho de muerte.
Por tu bien -que ha sabido de todo dolor del corazón,
y que ha impartido todo el dolor del corazón,
desde la magra niñez acumulando
onerosa belleza- por tu solo bien
el cielo desvió el golpe de su sino,
tan grande su porción en la paz que estableces
con sólo penetrar dentro de un cuarto.Tu belleza no puede sino dejar entre nosotros
vagos recuerdos, recuerdos nada más.
Cuando los viejos se cansen de hablar, un joven
le dirá a un viejo: «Háblame de esa dama
que terco en su pasión nos cantaba el poeta
cuando ya su sangre debiera estar helada por los años».
Vagos recuerdos, recuerdos nada más.
Pero en la tumba todos, todos se verán renovados.
La certidumbre de que veré a esa dama
reclinada o erecta o caminando
en el primor inicial de su feminidad
y con el fervor de mis ojos juveniles,
me ha puesto a balbucear como un tonto.
Era más bella que cualquiera
no obstante tu cuerpo tenía una tacha;
tus manos pequeñas no eran bellas,
y temo que has de correr
y las hundirás hasta la muñeca
en ese lago misterioso, siempre rebosante
donde todos los que cumplieron la ley sacra
se hunden y resurgen perfectos. Deja intactas
las manos que besé,
por bien del viejo bien.
Muere el último toque de media noche.
Todo el día, en la misma silla
de sueño a sueño y rima a rima he errado,
en charla incoherente con una imagen de aire:
vagos recuerdos, recuerdos nada más.
TUS OJOS QUE ANTAÑO NUNCA SE CANSARON
«Tus ojos que antaño nunca se cansaron de los míos,
se inclinan hoy con pesar bajo tus párpados oscilantes
porque nuestro amor declina».Y responde ella:
«Aunque nuestro amor se desvanezca,
permanezcamos junto al borde solitario de este lago,
juntos en este momento especial
en el que la pasión, pobre criatura cansada, cae dormida.
¡Qué lejanas parecen las estrellas,
y qué lejano nuestro primer beso,
y qué viejo parece mi corazón!».Pensativos caminan por entre marchitas hojas,
mientras él, lentamente, sosteniendo la mano de ella, replica:
«La Pasión ha consumido con frecuencia
nuestros errantes corazones».Los bosques les rodeaban, y las hojas ya amarillas
caían en la penumbra como desvaídos meteoros,
entonces un animalillo viejo y cojo renqueó camino abajo.
Sobre él, cae el otoño; y ahora ambos se detienen
a la orilla del solitario lago una vez más.
Volviéndose, vio que ella había arrojado unas hojas muertas,
húmedas como sus ojos y en silencio recogidas
sobre su pecho y su pelo.«No te lamentes», dijo él, «que estamos cansados
Porque otros amores nos esperan,
odiemos y amemos a través del tiempo imperturbable,
ante nosotros yace la eternidad,
nuestras almas son amor y un continuo adiós».
¿QUIÉN SOÑÓ QUE LA BELLEZA PASA COMO UN SUEÑO?
¿Quién soñó que la belleza pasa como un sueño?
Por estos labios rojos, con todo su triste orgullo,
tan tristes ya, que ninguna maravilla pueden presagiar,
Troya se nos fue con destello fúnebre y violento
y murieron los hijos de Usna.Desfilamos, y desfila con nosotros el mundo atareado
entre las almas de los hombres, que se despiden y ceden su puesto
como las pálidas aguas en su glacial carrera;
bajo estrellas que pasan, espuma de los cielos,
sigue viviendo este rostro solitario.Inclinaos, arcángeles, en vuestra sombría morada:
Antes de que existierais y antes de que ningún corazón latiera,
rendida y amable permanecía junto a su trono;
la belleza hizo que el mundo fuera una senda de hierba
para que Ella posara sus pies errantes.
LA ISLA DEL LAGO DE INNISFREE
Me levantaré y me pondré en marcha, y a Innisfree iré,
y una choza haré allí, de arcilla y espinos:
nueve surcos de habas tendré allí, un panal para la miel,
y viviré solo en el arrullo de los zumbidos.
Y tendré algo de paz allí, porque la paz viene goteando con calma,
goteando desde los velos de la mañana hasta allí donde canta el grillo;
allí la medianoche es una luz tenue, y el mediodía un brillo escarlata
y el atardecer pleno de alas de pardillo.
Me levantaré y me pondré en marcha, noche y día,
oigo el agua del lago chapotear levemente contra la orilla;
mientras permanezco quieto en la carretera o en el asfalto gris
la oigo en lo más profundo del corazón.
Una ráfaga súbita: las magnas alas desplegadas
sobre la doncella vacilante, los muslos acariciados
por las negras palmas, en el cuello el pico preso;
indefensa y sujeta pecho contra pecho.¿Cómo pueden esos frágiles dedos aterrados
defender los mansos muslos de la gloria alada?
Y ante ese blanco torrente, un cuerpo así tendido,
¿qué hace salvo sentir el palpitar desconocido?Un espasmo en la entrepierna concibe
el muro caído, el techo y la torre ardiendo,
a Agamenón y su muerte.
Tan impotente,
tan rendida ante el brutal hijo del aire,
¿unió ella al recibirlos el saber y el poder
antes de que el indiferente pico la dejara caer?
Al ceñirte en mis brazos,
estrecho contra mi corazón esa belleza
que del mundo hace mucho se marchara:
coronas engastadas que reyes arrojaron
en charcas fantasmales, huyendo los ejércitos;
cuentos de amor tejidos con hebras de seda
por soñadoras damas en telas que nutrieron la polilla asesina:
rosas de tiempos idos
que las damas tejieron en sus pelos;
lirios fríos de rocío que las damas portaron
por tanto corredor sagrado,
adonde tales nubes de incienso se elevaban
que sólo Dios estaba con los ojos abiertos:
ya que el pálido pecho, la mano demorada,
nos llegan de otras tierras más pesadas de sueño,
y también de otra hora más pesada de sueño.
Y cuando tú suspiras entre besos
escucho la blanca Belleza también suspirando
por aquella hora cuando todo
deberá consumirse cual rocío.
Mas llama sobre llama y hondura sobre hondura,
y trono sobre trono y medio en sueños,
posadas sus espadas en sus férreas rodillas,
tristemente cavilan sobre grandes misterios solitarios.
BELLAS COSAS SEÑERAS
Bellas cosas señeras; la noble cabeza de O'Leary:
mi padre, en el escenario del Abbey, ante una multitud
furiosa:
«Esta nación de santos» y luego, cuando los aplausos se
extinguían:
«De santos de escayola»; echada hacia atrás la bella
cabeza maliciosa.
Standish O'Grady buscando apoyo entre las mesas
y diciéndole a un auditorio borracho palabras de
eminente insensatez;
Augusta Gregory sentada en su gran mesa de ormulu
cuando se acerba su octogésimo invierno: «Ayer me
amenazó de muerte.
Le dije que todas las tardes, de seis a siete, me sentaba a
esta mesa,
con las persianas subidas»; Maud Gonne esperando un
tren en la estación de Howth
Palas Atenea en la espalda erecta, en la cabeza arrogante:
todos los Olímpicos: algo que jamás volverá a verse.
VERSOS ESCRITOS EN EL ABATIMIENTO
Cuando vi por última vez
los redondos ojos verdes y los largos cuerpos sinuosos
de los negros leopardos de la luna?
Las brujas hurañas, señoras nobilísimas,
con todo y sus escobas y sus lágrimas,
sus coléricas lágrimas, se fueron.
Se perdieron los sacros centauros de los montes;
sólo me queda el amargado sol.
La heroica madre luna se perdió en el destierro;
tengo cincuenta años, y ahora
he de sufrir la timidez del sol.
ANTES QUE EL MUNDO FUERA HECHO
Si pinto las pestañas oscuras
Y los ojos más claros
Y tus labios púrpura
Pregunto si todo será exacto
Y es reflejo seguido de reflejo
No vanidad exhibida
Justo miras el rostro que tuviste
Antes que el mundo fuera hecho
Y si ahora te miro
Tal cual estás en mi visión
Con la tierra bajo los pies
Y el cielo arriba
Me pensarías cruel
Después que todo ha sido dicho
Sólo miras el rostro que tuviste
Antes que el mundo fuera hecho
Tu rostro original
Antes que el tiempo y el espacio
Tu original, original rostro
Antes que el mundo fuera hecho
Ni el temor ni la esperanza
asisten al moribundo animal,
en tanto que al hombre que aguarda su fin
lo acompañan todas las amenazas e ilusiones:
multitud de veces se extinguió su vida
y con el mismo hálito la sintió renacer.
Cuando afronta la mano asesina de su prójimo
con el orgullo altivo de ser excepcional,
el hombre advierte que le crece el desprecio
por lo que es una mera cesación de aliento.
Tanto ha convivido en intimidad con ella
que al cabo llegó a crear la muerte.
Remota e inviolada rosa, la más secreta,
envuélveme en mi hora de horas; allí donde
los que te buscaron en el Santo Sepulcro,
o en la cuba de vino, habitan más allá del tumulto
y la agitación de los sueños derrotados, y en lo hondo
de pálidos párpados, pesadamente sueñan con el sueño
que los hombres llaman belleza. Tus grandes pétalos envuelven
las ancianas barbas, los yelmos de oro y rubí
de los magos coronados; al rey cuyos ojos
vieron las Manos Atravesadas y la Cruz de antaño elevarse
en vapores druídicos que debilitaron las antorchas;
hasta que el vano frenesí le despertó y murió;
y al que encontró a Fand caminando entre el rocío llamenate
junto a una playa gris donde nunca sopló el viento,
y por un beso perdió al mundo y a Emer;
y al que apartó a los dioses de su paz,
y que hasta que florecieron rojas cien mañanas,
se deleitó y lloró los túmultos de sus muertos;
y al orgulloso rey soñador que lejos tiró
corona y pesar, y tras llamar a bardo y bufón,
habitó entre los vagabundos manchados de vino en profundos bosques;
y al que vendió labranza, y casa, y bienes,
y buscó por tierras e islas innumerables años,
hasta que halló, con carcajada y con llanto,
una mujer de hermosura tan deslumbrante
que los hombrestrillaban a medianoche por un rizo,
un ricillo robado. Yo, también, espero
la hora de tu gran viento de amor y odio.
¿Cuándo saltarán las estrellas por el cielo,
como las chispas de una herrería y morirán?
¿Ha llegado, sin duda, tu hora, sopla ya tu gran viento,
remota e inviolable rosa, la más secreta?