La Alquimia Se Alimenta De Pasiones
La alquimia se alimenta de pasiones.
¿Qué otra esencia nutre a los poetas?
Eternos coetáneos de la más secreta hora,
de los sueños consagrados,
de las dignas derrotas,
tan cerca de los límites llameantes
de la vida,
de la muerte,
consternados.
Temen a la certeza
de sus miradas:
que sus ojos entiendan
lo que es un amanecer
sin confundirlo,
con nacimientos, con llantos,
con carcajadas.
Son las llaves del sol y de las sombras.
Dioses desprovistos de cielo
y sin amarras,
sin infierno,
acaso los construyan,
errantes,
por el mar del universo.
Surcan por un reloj extendido
su otra fábula de Zenón
y el instante final son los labios
de un horizonte infinito
de una mujer desnuda y sin lo oscuro.
¿Qué otra esencia nutre a los poetas?
La absoluta, la sublime rosa necesaria.