Creí Que Eran Tus Playas
Creí que eran tus playas
los necesarios labios del preciso amanecer
que reclamo,
que no habrían de herirme
de silencios y naufragios.
Creí que la luna acunaría en sus alas
el custodiado cauce de nuestros besos,
que no habría ayer frente al espejo,
ni calados silencios entre versos y palabras.
Creí infinito a nuestro instante,
creí que no cabría el olvido
en los jirones de mi alma,
pero el mundo te ha descubierto
innecesaria,
dolor sin latidos, absurda celebración
de mis tristezas,
...y se quedó a morir en ese invierno,
que nunca sucedió nuestro,
mi creencia.