A la sombra irrefutable de un espacio
A la sombra irrefutable de un espacio
que presenta
y representa principio, medio y final
de todas las cosas, en el templo
donde busca el universo
su geométrica figura, que lo resguarde
y nos refugie, donde nosotros
moldeamos
la arcilla de los sueños del alma,
asumiremos la composición de un pacto,
entre la llama,
el alba y las alas del viento.
Sucederemos
iguales a un ángel, sin color
y sin tierra,
quiero decir sin un reino, también
quizá pretenda decir sin un dios,
habremos de coronar la mirada,
al conjeturar el signo, dominar el instante
con la furia de una ola
que surge insumergible y se distingue
en la tempestad.
Angustias confabuladas e inicios inciertos,
eclipses de razón, luz y oscuridades,
desde la lluvia, el mar y el fuego, desde
un río indescriptible, o un desierto,
distante, soñado,
extrañamente soñado, nos seducen,
nos abrevan la tristeza de vivir en el tiempo.