Hace una hora he muerto
Hace una hora he muerto.
Mi voz sucederá río de silencios,
Y las palabras enredándose
en un jardín de relojes desgarrados,
han perdido su eco
y lo que fui no puede más,
me han ganado la batalla los espejos.
Y no me atañen los sueños,
el amor, ni la poesía.
Ella me dejó su ausencia, nos hemos herido
el amanecer que nos destinábamos,
los muelles de nuestros instantes
y la celebración de aquellos sueños de estrellas
soñando ser constelaciones.
Y lo que fue alguna vez
un corazón
se deshace en chispas muertas
con cada lágrima
seca
que cae.
Ya no me importa la vida.
Le entrego a Dios al Diablo
o a quien corresponda los restos
de mi alma.
Qué puede desear un muerto...
Si su ausencia es un dolor definitivo
sí la eternidad del alma
es cierta
la convido... no quiero este dolor eternamente.