...y este Soy
Adrián
es mi nombre en este tiempo, seguro como tantos de ustedes he llevado
otros, y otros han sido también los espacios recorridos en esta
experiencia maravillosa que es la existencia.
En la Alquimia del aprendizaje hemos sido y seremos la chispa remota
que enciende mente, alma y espíritu, y en cada caso llevando
la esencia de quien somos por cada Universo donde nos animamos a posar
nuestras alas, sólo por el más divino de los actos: SER.
Que Adrián haya nacido en la ciudad de Bolívar, provincia
de Buenos Aires, Argentina, creo es una referencia menor, aún
recuerdo Grecia y los sofistas, Francia y el nacimiento de la Revolución,
Inglaterra y la Poesía, y siempre desde el amanecer del Universo
la voz con que cantar a la Belleza Divina del Amor.
Es probable juzgarme un exagerado, es posible que mis sueños
les alerten a bogar por horizontes que anuncien playas más calmas,
mas cercanas a la realidad de todos los días, puertos un poco
más seguros, más acostumbrados a la comodidad de los días
y las noches cálidas en una casa donde la preocupación
del hambre no sea la de la esencia, pero mis palabras son los pasos
y las huellas de mi camino: Soy un poeta que dialoga con Dios su designio.
Sospecho que quienes lean esta breve compilación de poemas en
un primer momento no acierten a reconocer en el mundo virtual el nombre
con que discurro entre la red que se sumerge en el mar informático.
Pues entonces, para quienes deba recordar el alias con que pueden encontrarme
habitando el cyberespacio, soy: LordByron.
Las fotos son extensiones de la mirada mágica
de mi hijo Silvio, en un instante eterno que obviamente continua sucediendo
en Misiones, en la casa del escritor Horacio Quiroga, en su máquina
de escribir... en su mundo de sueños.